La fotoionización comienza su magia tan pronto como el aire viciado ingresa a la unidad, primero eliminando las partículas grandes a través de filtros de polvo. Luego el aire avanza hasta el corazón del proceso en la cámara UV, donde se produce la verdadera transformación. Los contaminantes olorosos son neutralizados por un potente dúo de radicales libres y oxígeno activado. Este aire limpio, que aún contiene algunos contaminantes restantes, se pule en el compartimiento del catalizador para un retoque final antes de ser expulsado, fresco y sin olores.
